En pleno océano Pacífico, a más de 400 km de la península de Baja California Sur, México, emerge uno de los ecosistemas marinos más excepcionales del planeta: el archipiélago de Revillagigedo. Compuesto por las islas volcánicas de Socorro, San Benedicto, Clarión y Roca Partida, fue reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO en 2016.
Las corrientes profundas del Pacífico Oriental confluyen aquí, concentrando nutrientes y atrayendo a una impresionante diversidad de especies migratorias: mantas oceánicas, tiburones martillo, tiburones tigre, delfines, tiburones ballena y grandes cardúmenes de atunes.
Un santuario para los grandes pelágicos
San Benedicto alberga uno de los sitios más emblemáticos del buceo con mantas: El Boiler. Aquí, estos gigantes de más de seis metros de envergadura muestran comportamientos sorprendentemente interactivos con los buceadores.
Roca Partida es la joya de Revillagigedo: un filo de roca volcánica donde sus paredes verticales cubiertas de coral negro son el escenario de tiburones martillo en formación, atunes de aleta amarilla cazando en grupo y bancos de peces.
La aventura que marca un antes y un después
A Revillagigedo solo se llega por mar, a bordo de liveaboards. El archipiélago forma parte del Parque Nacional Revillagigedo, una de las áreas marinas protegidas más grandes de México. Existen menos de diez liveaboards con licencia para operar en la zona, lo que garantiza una experiencia incomparable.
Escrito por Mireia Peris





